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7,92
x 33 / 7,92 Kurz / Kurz Patrone 43 / .30 Kurz / 7.9 Infanterie Kurzpatrone
/ 7.9 PP/ 7.9 Sturmgewehr / 8x33 Kurz / SAA 3860
En
1934, el departamento de armas del ejército alemán solicitó a diversas
firmas propuestas para crear un cartucho equivalente al 7,92 x 57
Máuser reglamentario pero con un tamaño y peso más reducidos con
el fin de dotar a todos los combatientes con mayor potencia de fuego
sin disminuir su movilidad.
Cuatro años después,
Polte de Magdeburgo presentó un cartucho de 7,92x30 mm. Fue a partir
de este que, tras un nuevo periodo de desarrollo se aprobó en 1941
el 7,92 x 33 o 7,92 Kurz.
Hubo de esperarse
a 1943, cuando se empezaba a vislumbrar la derrota alemana, para
que concluyeran el desarrollo del Sturmgewehr
44, y con el la producción masiva de este cartucho.
El Sturmgewehr 44 se considera el primer
fusil de asalto moderno y germen de un nuevo concepto en calibres
para el arma de infantería.
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El
C.E.T.M.E. experimentó entre 1945 y 1955 evolucionando
el Sturmgewehr y su munición. La fábrica de Palencia
construyó, entre otros, cartuchos de 7.92x33 y de 7.92x40
para estas experiencias. FOTO: B.PATRONE |
Dada la penuria
de materiales que sufría Alemania en esa época, la vaina se fabricaba
de acero barnizado y la bala de acero blando rodeado de plomo y
cobreada.
La gran eficacia
que demostró este cartucho en su bautismo de fuego en el frente
ruso, llamó la atención de las autoridades soviéticas. Pocos años
después concluyeron la gestación del AK-47 Kalashnikov en un calibre,
el 7,62x39 claramente inspirado en el 7,92 Kurz.
La vida del 7,92
Kurz fue efímera. Las primeras series importantes se produjeron
en 1942, y con el fin de la guerra desapareció de la escena salvo
algunas unidades de la guardia fronteriza de la extinta R.D.A. que
lo mantuvieron en servicio hasta los años '50. También se construyeron
pequeñas series en España y Argentina.
Más información
sobre el G41, G43, y otras armas que utilizan este cartucho en http://claus.espeholt.dk/.
Detalle
de una de estas balas (KY0008). FOTOS: PAOLO
T.
También
en Argentina se experimentó un fusil de asalto en este calibre.
EDUARDO JULIO
nos explica su historia:
El
proyecto que comenzaron a desarrollar CITEFA y Fabricaciones Militares
de Argentina, se denominó F. A. M. 1. Acompañando
las nuevas tendencias surgidas luego de la II G M, las FF. AA. Argentinas
pretendían modernizar su sistema de armas, que en ese momento
era nuestro querido fusil Mauser en cal. 7,65. La hoy desaparecida
FM Domingo Matheu y la vigente Fray Luis Beltrán fueron las
encargadas de desarrollar los prototipos de armas y municiones respectivamente.
En nuestras clases de Experto en Armamento que dictamos para la
Universidad Tecnológica Nacional, hemos tenido el placer
de comentar su historia con el arma y munición en mano, lo
cual sin duda ha sido un gran privilegio. Próximamente le
enviaré a Jordi algunas imágenes de los cartuchos
sobrevivientes del lote piloto que, como bien comenta Fernando,
se componía de aprox. 1000 unidades, junto con tres fusiles.
Uno de ellos se encuentra hoy en el Museo de Armas de la Nación,
otro el Museo del Ejército Argentino y el restante en manos
de un coleccionista privado, según tengo entendido.
Enrique Rodolfo Dick, ha redactado dos notas que se publicaran en
la revista Magnum de Argentina, comentando esta historia con detalles
interesantes al respecto.
SERGIO
añade: segun cuadernillo de Subastas AACAM fecha 08/07/2005,
al comentar el lote 177 sobre 7.9x33mm Kurzpatrone 43, pág.
20; dice: ".... también fabricados ( en Argentina) en
variantes inertes con una peforación en la vaina o totalmente
de acero con una perforación en su base, y también
experimentalmente con una vaina de longitud de 36 mm de largo..".
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